PALABRAS DE LA DOCTORA MARIA TERESA FORERO DE SAADE, DIRECTORA EJECUTIVA DE LA FEDERACION NACIONAL DE DEPARTAMENTOS EN EL MARCO DEL SEMINARIO “FORMULANDO ACCIONES DE ALTO IMPACTO EN SALUD PÚBLICA DESDE LOS ENTES TERRITORIALES”.
Cartagena, 16 de julio de 2009
Me es muy grato participar con Ustedes en el foro organizado por Fedesarrollo con la cooperación de la FND, para debatir temas relacionados con la salud pública, entendiéndose como tal, de acuerdo con las normas legales vigentes, la salud de las colectividades, sujeta por tanto al impacto de amplias externalidades.
Debo igualmente recordar que la salud individual, también es un servicio público que, puede ser como la anterior prestada por los sectores privado y oficial.
En este caso preciso, el tema es el relacionado con la definición del POS tanto contributivo como subsidiado.
Compromete esta función a Min. Protección Social quien es el ente encargado de proveer integralmente las acciones, con la participación de todos los sectores de la sociedad que busquen mejorar las condiciones de salud de la población.
Así las cosas el Plan Nacional de Salud Pública (2007 – 2010) fue plasmado en el Decreto 3039 de 2007 documento que define claramente las acciones que se deben cumplir de acuerdo con los perfiles epidemiológicos de salud territorial; las condiciones para mejorar la salud de la población colombiana, prolongar la vida, los años libres de enfermedad y promocionando estilos de vida saludables que prevengan y superen los riesgos de salud, además de recuperar o minimizar el daño.
No olvidemos que la salud se entiende como un derecho esencial individual, colectivo y comunitario que pretende lograr condiciones de salud, bienestar y calidad de vida mediante acciones sectoriales e intersectoriales.
En síntesis ese Plan obliga a:
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Mejorar el estado de salud.
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Evitar los progresos y desenlaces adversos de la enfermedad.
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Enfrentar los retos del envejecimiento.
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Disminuir las inequidades de la población.
Lo anterior implica tener en cuenta enfoques determinantes que son el conjunto de factores que intervienen en forma directa en el estado de salud de individuos y población:
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Ambientales
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Del comportamiento humano
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Los determinados por herencia
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La respuesta oportuna que den los servicios de salud
Sin olvidar los principios que rigen la seguridad social por todos conocidos: Universalidad, Equidad, Calidad y Eficiencia; con la mira de promover la salud y la calidad de vida y la prevención de la enfermedad.
Valiéndonos de la presencia de importantes actores de la seguridad social en salud en este foro es preciso enfatizar que tenemos responsabilidades administrativas, penales, civiles, éticas tanto por acción como por omisión en la medida en que nuestras actitudes atenten contra la salud por la inoportunidad en la prestación de los servicios tanto en tiempo como en lugar y/o cuando negamos servicios a los cuales tienen derecho las personas y las comunidades, entre otros.
Estamos aquí por la generosidad de los patrocinadores, del Dr. Mauricio Santamaría, que tuvieron a bien invitarnos a esta sin igual ciudad que invita a reflexionar acerca de las batallas que estamos obligados a dar para beneficio de las poblaciones más pobres y vulnerables.
Sobra decir que el compromiso de cada uno de nosotros debe reflejar entusiasmo, verdadero compromiso y por consiguiente acción inmediata en búsqueda de “prevenir antes que curar”. Y esto no es solamente un dicho popular sino la sabiduría de quienes conocen de salud pública, porque cuando esperamos que se instalen causas de enfermedad prevenibles los costos se elevaran exponencialmente y se pierde la oportunidad de garantizar salud a bajo precio, cuando las circunstancias lo permiten.
Debo reconocer el gran esfuerzo que ha hecho el Ministerio de la Protección Social en la implementación de una política pública que por si misma compete a sus funciones, sin embargo no cabe la menor duda que el haber descentralizado esta competencia ha traído una franca disminución de los indicadores que en algún momento alcanzo nuestro país y que ahora muchas enfermedades infectocontagiosas fueron erradicadas, han vuelto a aparecer agravadas, acompañando además a las re emergentes de fin de siglo, según lo pronosticara, ya hace 15 años, la OMS.
El camino de la prevención nace en la definición de una política y continua en aquellos funcionarios de los entes departamentales encargados de ejecutarla con la colaboración de todos los sectores de la sociedad civil: Los padres de familia, maestros, las iglesias, las fuerzas armadas, estudiantes con el apoyo de los medios de comunicación que deben “educar” en la necesidad inaplazable de prevenir aquello que es posible o de instruir acerca de cómo evitar la expansión de epidemias y/o pandemias como está ocurriendo con el AH1N1.
Porque tenerle miedo hablar de campañas ahora que están de moda las electorales si el significado según la Real Academia d la Lengua Española es: “ ” y el termino indeterminado es ad eternum.
A los secretarios de salud aquí reunidos nuevamente mi agradecimiento por su compromiso, del cual debemos dar cuenta por las múltiples ocasiones donde son ellos quienes deben soportar el peso de un déficit que crece y el reclamo constante de una comunidad que apremia en los servicios.
Me es muy grato poder iniciar este evento sobre retos de los departamentos en la salud pública del país organizado por Fedesarrollo, con el liderazgo del doctor Mauricio Santa Maria, y por la Federación Nacional de Departamentos que agrupa a los 32 territorios que hacen parte de nuestro ordenamiento geopolítico y a quienes represento con orgullo en la actualidad.
Me satisface porque en distintas dimensiones de mi condición humana, la agenda que se ha definido para esta reunión me hace vibrar de manera especial. En mi condición de médica, porque sin duda la salud pública está relacionada con la esencia misma de la profesión. Entretanto se hace uno doctor, se desarrolla una vocación de servicio que está dirigida a pensar en el bienestar de los congéneres en su conjunto. Creo que a los médicos colombianos nos afecta el mismo síndrome que afecta a los hinchas del futbol, el cual determina que todos nos creamos directores técnicos de la selección. Creo que una gran parte de mis colegas piensan de alguna forma como Ministros cuando hablamos de salud pública, por cuanto vivimos la profesión con pasión de hinchas.
En mi calidad de ex ministra de salud, por cuanto entiendo de la importancia del tema. La obsesión por esta rama de la salud que se constituye en un pilar de cualquier sociedad, es una sana obstinación de quienes vivimos seducidos por los temas sociales. En mi calidad de mujer, porque también ha representado para mí un reto poder trabajar durante tantos años por la salud pública de los colombianos en medio de tantos colegas hombres y poder aportar en algo a la apertura de las mujeres en el desarrollo del país. Y finalmente en mi calidad de Directora Ejecutiva de la Federación, por cuanto una vez recorridos los caminos del ámbito público en todas sus posibilidades, me restaba representar los intereses específicos de las regiones, el sitio geográfico donde ocurren las cosas, donde la gente se enferma y sueña y donde debemos actuar para que ese concepto se humanice y se llene de caras verdaderas, de gente más sana y más feliz.
Todas estas razones me obligan hoy a seguir aprendiendo y a oír con toda la atención las intervenciones programadas, para documentar sus resultados y poder seguir trabajando de la mano de las Secretarías de Salud de los departamentos, y por supuesto con los mismos Gobernadores, por lograr los retos que nos impone la coyuntura de salud pública.
Quiero hacer una presentación muy concreta y sucinta sobre la visión que se tiene desde la Federación Nacional de Departamentos de la problemática de la salud pública en el país. Quisiera mencionar los 6 asuntos que determinan la agenda de lo territorial en salud pública y hacer algunas disertaciones sobre los avances, retos y debilidades con las que vivimos y frente a las cuales debemos tener la claridad para definir acciones concretas.
En primer lugar quiero acudir al concepto de diversidad de las regiones colombianas. Todas y todos estaremos de acuerdo al decir que existe una gran diferencia entre los departamentos del país, que se expresan en su geografía, cultura y economía, y que por lo tanto se ven reflejadas en sus condiciones de salud. Los indicadores de salud pública demuestran que no nos enfermamos todos de lo mismo, sino que las regiones epidemiológicas nos muestran una situación más real que la que muestran los mapas y sus límites. De la misma forma, si bien existen departamentos en los cuales la situación de salud pública genera optimismo, hay también otros sobre los que se posan grandes dudas y muchas urgencias. En Colombia existe una brecha regional que quiere decir en términos generales, que los indicadores de agregado nacional son mejores que en un número importantes de departamentos.
Para mencionar algunos ejemplos, hay 18 departamentos, es decir más de la mitad, que están por debajo de la media nacional en materia de mortalidad infantil, cinco de ellos en situaciones alarmantes. Por cada 100 mil nacidos vivos en el país, 73 madres mueren a causa de ese milagro de la vida. 19 de los 32 departamentos están por debajo de la media y por ejemplo el departamento de Guainía registra una mortalidad materna que supera en 700% la cifra nacional.
El primer reto que tienen los departamentos es plantear estas brechas y su estrategia para superarlas. La priorización de la salud pública debe tener en cuenta que este desequilibrio nos cuesta a todos y que deben existir planes concretos que identifiquen categorías de situaciones y propongan soluciones específicas que busquen en un periodo de tiempo de mediano plazo, ir cerrando estas enormes brechas.
El segundo reto de los departamentos está definido por la necesidad de superar el paradigma sociopolítico regional. La “lucha de las regiones” como lo llaman comercialmente en un concurso de la televisión, debe quedarse en el ámbito deportivo. Las epidemias no están configuradas con ningún sistema de georeferenciación que se conozca, y no determinan su poder de destrucción antes o después de un rio o un accidente limítrofe. Así como existen regiones de desarrollo económico como el eje cafetero o Bogotá y su región de influencia, en los casos de salud pública que nos preocupan, debemos interiorizar y volver un referente fundamental de cualquier decisor público el concepto de “región epidemiológica” que nos permita definir acciones conjuntas para erradicar los eventos de gran trascendencia en materia de salud.
Las campañas de vacunación podrían ser la mejor manera de lograr la integración de los territorios. Que 5 gobernadores logren una campaña para atacar la malaria en el Pacífico, Urabá, Río Cauca bajo y río Sinú, se constituye en un reto que la Federación quisiera asumir para fomentar acciones conjuntas en un corto plazo.
El tercer reto que quiero exponer es precisamente la necesidad de articular el sistema. La nación, los departamentos y municipios y los demás actores del sistema como aseguradores y prestadores, debemos seguir trabajando con mayor esmero en un proceso de concertación para definir si fortalecemos los programas verticales centralizados o buscamos empoderar las regiones para lograr resultados concretos.
Ante la pérdida de capacidad territorial para atender la salud pública en los últimos años, es necesario repensar un proceso de acompañamiento más cercano del Ministerio de Protección Social que permita realizar la descentralización de las campañas de manera de entregar estas competencias con recursos adecuados y con capacidades de gestión que permitan el logro de los resultados.
Esta verdad de a puño nos somete en un círculo vicioso de responsabilidades que debe ser transformado en una propuesta de política de Estado que trascienda los gobiernos e impacte de forma real nuestros indicadores. En este reto la mediación de la Universidad y de las organizaciones especializadas representan la continuidad que se necesita.
El fortalecimiento de las capacidades de los departamentos representa el cuarto reto de las regiones en materia de salud pública. Si bien se ha avanzado con el liderazgo del Gobierno Nacional en mejorar los niveles de atención a personas, tal vez esta orientación ha descuidado el fortalecimiento de la gerencia pública en los temas de salud. Siguiendo con los ejemplos quiero mencionar uno más. Los departamentos no hemos sido capaces de gestionar los reembolsos al Fosyga por el pago de eventos no-pos por carecer de posibilidades de gestión en nuestros sistemas de salud. Las cifras enormes muestran la necesidad de fortalecer estas capacidades. La propuesta de la Federación es crear un ente rector que de forma constante y sostenible, construya y fortalezca las capacidades departamentales para gerenciar la salud pública, reto que la Federación está analizando asumir en un proceso de fortalecimiento institucional que estamos trabajando y del cual esperamos frutos este año.
El quinto reto de los departamentos es la necesidad de definir una agenda pública en las acciones de prevención y promoción de los departamentos. No podemos seguir gestionando la salud pública con cachuchas, esféros y folletos cuyo equilibrio costo-efectivo está en grave duda. Cuando me refiero a agenda, quiero resaltar el hecho de que sea un plan concertado y articulado, y cuando menciono público quiero decir que sea tan visible para la sociedad colombiana, como lo es, por ejemplo, la tarea de coordinación de defensa de la primera infancia que se ha construido a partir del liderazgo de la Procuraduría General de la Nación.
Las campañas de vacunación articuladas representan la mejor alternativa para prevenir las enfermedades graves y costosas, pero su incidencia profunda está sustentada por la articulación y visibilidad que se requiere para que todos los ciudadanos entendamos las prioridades y pidamos a nuestros dirigentes coherencia con esa selección de prelaciones.
Finalmente me quiero referir al sexto reto que significa la adaptación del Plan Nacional de Salud Pública a las realidades departamentales. Creo que este sexto reto integra los demás mencionados. Si bien las prioridades que define el Plan están ahí y hay un acuerdo general en las mismas, la interpretación de los departamentos debe caracterizarse por una condición fundamental en la ejecución del Plan. Que siguiendo sus orientaciones generales se adapte a su realidad epidemiológica específica y actúe en consecuencia diferenciándose en lo que deba hacerlo del plan nacional pero manteniendo una unidad en la intervención definida.
Lo anterior se concreta en el concepto de carga de enfermedad, que deben ser atacadas en cada departamento de acuerdo a la incidencia en la reducción de años de vida que los afecta de manera particular.
En términos generales, cerrar brechas, crear regiones epidemiológicas, actuar de forma articulada, mejorar las capacidades de gestión, buscar visibilidad en las acciones de mayor impacto (costo-efectividad) y ajustar por carga de enfermedad el nivel departamental, se constituyen en 6 pilares en la construcción de una política de salud pública del nivel intermedio con resultados y sostenibilidad.
Hace diez años que en Colombia se aumenta el gasto público en salud, aumentan las contribuciones de los afiliados al sistema, han aumentado las coberturas y se han focalizado los subsidios. Sin embargo de esta consideración, en todos las 4 características mencionadas existen cosas por mejorar y brechas que se debe seguir cerrando. Sin embargo de estos avances, también hay evidencias serias sobre inequidades en el aseguramiento y desmejoramiento de los resultados en salud. Tal vez los incentivos por los resultados financieros que se ven y contabilizan con claridad sean más importantes que los incentivos por los resultados en mejoramiento de la salud. Esta es la tendencia sobre la que se debe trabajar para revertir. La salud pública debe sentirse como un bien público y una meta a la que debe irse llegando para jamás retroceder.
Los territorios son consientes de la necesidad de mejorar sus capacidades y con ello sus resultados. Todos los recursos que se están invirtiendo en materia de salud, que son cuantiosos y escasos, debe reportar un beneficio relacionable con la inversión, es decir que cada peso que se ponga en la bolsa permita obtener lo que se busca. La prioridad es mejorar la calidad de los servicios de salud, y los departamentos deben jugar un papel fundamental en este propósito.
No podemos seguir aceptando que la Malaria y la Tuberculosis nos ganen la partida. Debemos avanzar en la vacunación como estrategia de prevención. Debemos recuperar la brecha de disminución de la mortalidad evitable que se tenía a mediados de la década pasada.
Para lograr los retos de los departamentos en la salud pública colombiana, la acción de los organismos de control, pero especialmente de mecanismos de control ciudadano, como lo es “así vamos en salud” para mencionar un ejemplo destacado, debe estar orientada a exigir rendición de cuentas de los mandatarios departamentales. La tarea de control, especialmente le ciudadano, se constituye en una pieza clave de este engranaje.
Apreciadas y apreciados invitados:
En este tema de la salud pública, como siempre, habrá razones para ilusionarse y habrá otras para decepcionarse. En este tipo de foros se encuentra uno las dos orillas. Hay algunos que confiamos en la insistencia de seguir trabajando y llenar gota a gota el estanque completo. Como lo decía el escritor británico Samuel Johnson “es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción”. Aquí parada y luego de haber dedicado toda mi vida a la salud puedo confirmar con certeza sigo creyendo en las posibilidades, sigo soñando con un país más saludable y con unos dirigentes más sensibles a los problemas reales de nuestra sociedad.
En las visitas a los departamentos se puede uno impregnar de la tenacidad de la gente que busca mejorar sus condiciones, ver educados a sus hijos, crecer la familia con salud, obtener una vivienda digna. Por ello felicito a quienes estamos reunidos aquí en este seminario, haciendo honor a esa actitud de lucha de los colombianos, buscando alternativas, proponiendo ideas, revisando cifras, buscando opciones.
Que este foro cumpla con sus objetivos de promover acciones concretas es mi mayor deseo, que en ese propósito la Federación Nacional de Departamentos esté empeñada mi constante empeño. Auguro los mayores beneficios de esta reunión.
Muchas gracias.


